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Climatización geotérmica



Historia de la geotermia

Extracción del ácido bórico contenido en el vapor geotérmico en el siglo XIX.

Historia de la geotermia

Primera "central" geotérmica. El príncipe Piero Ginori pone en marcha la dínamo accionada por el calor geotérmico

Historia de la geotermia

Es evidente que la utilización del agua termal es tan antigua como el hombre. Los griegos y romanos nos han dejado numerosos ejemplos de termas públicas y calefacción urbana. Recordemos, a título de ejemplo, las instalaciones de Aeculapium y la antigua Pérgamo, donde el hospital utilizaba el agua caliente procedente de aguas termales de la ciudad.

Los baños turcos fueron introducidos por los otomanos aprovechando las numerosas manifestaciones geotérmicas superficiales, de casi 100ºC, de la región de Anatolia.

Dejando de lado el aprovechamiento de los baños termales, la geotermia como fuente energética nace en el siglo XVIII. En 1777, F.U. Hoefer, director de la farmacia del Ducado de Toscana (Italia), descubrió la presencia de ácido bórico en los condensados del vapor geotérmico que se desprendían de forma natural en una zona de la región toscana, cerca de Monterotondo. En 1818, Francesco Larderell comenzó la actividad extractiva del ácido bórico con una pequeña fábrica que evaporaba el agua termal bórica quemando leña, con el fín de recuperar el concentrado bórico.

En 1827 se comenzó a utilizar el propio fluído caliente que brotaba para evaporar el agua bórica. El paso siguiente fue perforar pozos de unas decenas de metros para recuperar directamente el vapor endógeno. Este incremento de la producción dió lugar a que en 1835 fuesen ya nueve las fábricas existente en la zona: Castelnuevo, Sasso, Serrazzano, Lago, Monterotondo, etc, donde hoy en día existen grandes centrales eléctricas geotérmicas. A principios del siglo XX ya se había desarrollado en la zona una activa industria química de derivados bóricos y amoniacales. La colonia principal se llama Larderello, en homenaje al fundador.

En 1904, el príncipe Piero Ginori Conti impulsó la construcción en Larderello de la primera central eléctrica geotérmica. Tenía 250 kW y entró en funcionamiento en 1913. En 1920, el ferrocaril de la Toscana dejó de lado el carbón y comenzó a utilizar electricidad geotérmica. En 1940 se había instalado 35 MW. A finales de la Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán destruyó la central durante su retirada. Actualmente, la potencia instaladad es de 390 MW en Larderello y 483 MW en la Toscana en general.

Estados Unidos e Indonesia también han seguido el ejemplo de los italianos. Durante 1925-1930, en California, en un lugar donde se había descubierto vapor a pocos metros de profundidad, se instaló una pequeña máquina de vapor que, conectada a una dinamo, daba electricidad a un pequeño establecimiento termal. En 1960 se construyó encima la que hoy en día es la central geotermoeléctrica más grande del mundo, con una potencia instalada de 1792 MW de vapor seco.

Siguiendo también el ejemplo de los italianos, el servicio vulcanológico de las Indonesia (entonces Indias Holandesas), comenzó en 1926 un programa de investigación geotérmica en la isla de Java perforando una serie de pequeños pozos de varias decenas de metros en la zona de Kawah Kamodjang. En 1978, el gobierno indonesio comenzó la explotación del campo geotérmico con una central de 0,25 MW, construyendo una sgunda de 30 MW en 1982.

Nueva Zelanda y México iniciaron la producción de energía geotérmica en 1958. Desde esta fecha, Nueva Zelanda tiene una potencia geotérmoeléctrica instalada de 167 MW entre Wairakei y Kawerau. México construyó su primera plante de 3,5 MW en Hidalgo en 1958. En estos momentos, su central más importante es la de Cerro Prieto, en la Baja California, de 325 MW, inagurada en 1973, donde actualmente se está construyendo un segundo grupo de 220 MW adicionales. Los estados de Baja California, Michoacan y Jalisco tienen gran potencial geotérmico. México tiene en la actualidad una potencia geotermoeléctrica aproximada de un GW.

Japón se incorporó en la lista de países productore de electricidad geotérmica en 1966 con la central de vapor seco de Matsukawa, de 22 MW, construyendo a continuación las de Otake (1967, con 13 MW), Onuma (1973, con 10 MW), Onikobe (1975 con 13 MW), Hatchobaru ( 1977, con 55 MW), Kakkonda (1978, con 50 MW) y Mori (1982, con 50 MW).

Durante los años 70 fueron numerosos los países que se han incorporado a la producción de electricidad geotérmica, principalmente en América Central (Nicaragua, El Salvador, Costa Rica...), con un balance energético muy positivo ya que cubren una buena parte de la demanda eléctrica del país.

El caso más espectacular es el de Filipinas. La "Union Oil Company of California", con la colaboración de la Compañía Nacional Filipina de Energía Eléctrica han conseguido que un país que en 1976 no disponía de electricidad geotérmica, tuviese diez años después una potencia instalada de 894 MW, colocándola en los años 80 como el segundo país productor de electricidad geotérmica del mundo, y desbancando a la histórica Italia, la pionera.